La mujer que caza y el hombre que cocina
En México se lee poco, pero eso no significa que los éxitos editoriales nos pasen desapercibidos. De hecho, en la cumbre del apogeo de Harry Potter, El código Da Vinci, Crepúsculo y Los juegos del hambre, era difícil encontrar los títulos de estas sagas en librerías. En marzo de este año, cuando la película de Los juegos del hambre se estrenó en cines, los tres libros de la serie eran más difíciles de encontrar que una foto de Peña Nieto despeinado.
Lo importante de esta popularidad, para fines de esta columna, es el impacto que las novelas tienen en los lectores, y en particular las chicas adolescentes cuando nos referimos a Crepúsculo y Los juegos del hambre. Ambas historias presentan a personajes femeninos que resultan, en cierta forma, encantadores: Bella, una joven incomprendida por su padre, se enamora del chico más guapo de la escuela, quien resulta ser un vampiro, y además le corresponde el amor y lucha por mantenerlo; y Katniss, una chica de dieciséis años, independiente, fuerte de cuerpo y de espíritu, pero que el amor en pareja no figura entre sus prioridades. A pesar de estas diferencias, ambos personajes tienen actitudes comunes en los adolescentes, como la arrogancia producto de la inexperiencia, el rechazo a las reglas del mundo adulto y el mal humor que surge a partir del sentimiento de incomprensión.
En el caso específico de Crepúsculo, mucho se ha escrito acerca de la débil figura femenina que representa Bella. Ella es la mujer que se somete al hombre fuerte, incluso llegando al extremo de perder su identidad para buscar convertirse en un vampiro, como él. Su debilidad es tal, que en cuanto entra otra figura fuerte, Jake, el lobo, también se entrega, confundida, incapaz de decidir lo que es mejor para ella. Bella es como un puñito de limadura de hierro que es atraída por cualquier imán que se acerca. Además, también se ha citado como un mal ejemplo para las jóvenes fanáticas de la saga la manera en que Bella se embaraza a tan corta edad, y la forma tan light en que se aborda la responsabilidad que implica la criatura que lleva dentro. Por otro lado, Edward, el vampiro, el objeto del deseo, se adueña de Bella de una forma egoísta. Nunca confía en ella para valerse por sí misma, y la autora, Stephanie Meyer, hace un buen trabajo mostrándola como un ser cuya mejor cualidad es meterse en problemas como consecuencia de una torpeza intrínseca. Edward tiene que protegerla siempre, en todo lugar y en todo momento. Es como un novio paranoico que revisa constantemente la ubicación de la novia por el GPS del celular. Los hay, y muchos.
Por otro lado, Katniss Everdeen, de Los juegos del hambre, es el extremo contrario. Aunque, quizá, en términos generales, resulta un ejemplo más positivo para las adolescentes. Katniss no piensa mucho en el amor, aunque sí tiene dos prospectos amorosos. A uno, Peeta, lo rechaza al final del primer libro; el otro, Gale, es un gran amigo de la infancia, pero su relación se queda en pausa tras la partida de Katniss a los juegos del hambre. Katniss entiende que Panem, el mundo post apocalíptico de la historia, es un lugar cruel y sin esperanza de reforma, por lo que decide que nunca tendrá hijos. Además, comprende que su fortaleza como persona está en su habilidad para sobrevivir por sí misma, sin un hombre. Y cuando, durante los brutales juegos, se siente confundida sobre sus sentimientos hacia Peeta, se ve junto a él como un equipo, nunca como alguien dependiente o subordinado. La figura masculina, contrario a Edward y Jake, se muestra más sensible hacia las capacidades de la mujer. Peeta valora la habilidad superior de Katniss para manejar el arco y la flecha, para cazar y así obtener comida. En un momento de la historia, Peeta se declara incompetente como proveedor del pequeño núcleo familiar que han formado, y acuerdan que ella traerá la comida y él la cocinará. A pesar de eso, los roles están bien definidos, y el abrazo de Peeta le da a Katniss una seguridad que, ella confiesa, nunca antes había sentido.
Adela Micha decía este fin de semana en su programa radiofónico en Imagen, que su hija pertenece a una generación que no entiende la necesidad de un espacio dedicado, en específico, a enaltecer el importante rol de la mujer en la sociedad. Y sí, esa generación existe, porque hay muchas mujeres, no todas, de hecho todavía es una minoría, y lo seguirá siendo hasta que la clase media de México siga siendo una minoría, que crecen con la excelente noción de que la mujer y el hombre se encuentran en un plano idéntico de oportunidades, si bien con roles que obedecen a una naturaleza de orden superior.
No hay moraleja final en este texto, más allá de la reflexión personal que surge de la comparación realizada arriba entre los personajes femeninos de ambas novelas. Me parece que esa generación de mujeres modernas que poco a poco, POR FIN, empieza a consolidar su relevancia en México, debe de ser la plataforma de una verdadera revolución del paradigma social del género. Creo que el cambio es irreversible. Si bien personajes como Bella, de la saga Crespúsculo, siguen siendo populares, lo son por una cuestión superficial y de libertad democrática para elegir nuestros gustos e intereses (y un marketing bárbaro, claro). Eso no quita que el personaje represente ideas que, creo, todos debemos de combatir (el personaje es ficción y entretiene, las ideas son permanentes y dañan). Las Bellas van a ir desapareciendo con el fin de la adolescencia. Las Katniss ya están ahí, esperando su momento para brillar. Es hora de que los vampiros chupasangre vayan entendiendo que el personaje que representan también está más que obsoleto.
Por Carlos Calles
Publicada originalmente en vox.com.mx: http://www.vox.com.mx/2012/05/lector-en-las-calles-las-mujeres-que-cazan-y-los-hombres-que-cocinan-por-charmarlos-crepusculo-juegosdelhambre/
Josefina con tatuaje de dragón
Por Carlos Calles
@charmarlos

Terminé de leer Los hombres que no amaban a las mujeres, traducción de The Girl with the Dragon Tattoo, novela escrita por el sueco Stieg Larsson. La historia es una adaptación moderna de aquellas historias de detectives estilo Agatha Christie, sólo que en vez de una mansión en la campiña inglesa, los crímenes suceden en una isla ficticia en Suecia.
Lisbeth Salander es la heroína. Una mujer joven de apariencia inusual (o no tanto, pues es casi el estereotipo de la mujer liberal: tan delgada que más de un personaje la cree anoréxica, con tatuajes, piercings, pelo corto, silenciosa e indiferente), que resulta ser una hacker de clase mundial. Si bien el personaje es atractivo, por momentos se vuelve inverosímil al convertirse en una hipérbole de la mujer que lucha para sobresalir en un mundo dominado por el hombre.
Sí, el parecido es siniestro con Josefina Vázquez Mota. La candidata a la presidencia sufrió un mareo hace un par de días en un foro al que asistió en el DF. No faltaron las voces misóginas que la acusaron de débil, y tampoco las que relacionaron esa debilidad con ser mujer. Pero esas voces ignorantes eran de esperarse. Lo interesante fue la reacción del desafortunado equipo de campaña de Josefina. De una manera tan inverosímil como puede llegar a ser Lisbeth Salander, Josefina apareció hoy en Milenio Televisión ejercitándose en una caminadora elíptica y luego haciendo abdominales (http://josefina.mx/videos.php?video=681). No dudo que Josefina se ejercite, es delgada y se necesita estar en un buen estado físico para sobrellevar el ritmo de trabajo que exige una campaña presidencial. Sin embargo, es la forma tan obvia en que se muestra, lo que cae en lo ridículo. Josefina necesita verse fuerte si quiere ganar, claro. ¿Una entrevista de dos minutos mostrándola en el gimnasio va a construir esa imagen? En muchos medios se ha establecido ya, lo hizo Carlos Marín en el mismo periódico Milenio, que la presión baja es “común entre la población pero, desde el punto de vista clínico, sólo por excepción es un síntoma de alguna patología”. Ir con Josefina al gimnasio es como si a Peña Nieto lo hubieran entrevistado en una Gandhi después de lo que pasó en la FIL de Guadalajara.
Josefina ya se construyó la imagen de una persona fuerte. Si bien la gente está cansada de que su discurso político se enfoque en su condición de mujer, a nadie se le olvida que lo es, y que, además, es candidata del PAN a la presidencia de México. Y los que dicen que van a votar por Josefina porque es mujer, tienen un argumento muy sólido. Pues no es sólo el hecho de que sea mujer, es que eso implica que ha triunfado a pesar de las escandalosas estadísticas.
Tan sencillo. Según el INEGI, el 51% de las mujeres mexicanas ha sufrido algún tipo de violencia por parte de la pareja, ya sea en forma de intimidación o abuso sexual. La probabilidad de sufrir violencia en el trabajo es más del 30%. En total, una de cada tres mujeres mexicanas, y aquí se incluye a todas las mayores de 15 años, vive actualmente bajo la sombra de la violencia emocional o física por parte de un hombre. Si estas cifras no sorprenden a los lectores es porque en México se ha perdido la sensibilidad hacia el problema, y eso sólo pasa cuando una sociedad se acostumbra a la violencia. No tengan miedo de informarse: www.inegi.org.mx. También, para conocer lo que se hace para combatir la violencia de género en México, pueden visitar: http://www.inmujeres.gob.mx/. Y ya que estoy compartiendo, un informe de la UNICEF sobre el trato discriminatorio que sufren las niñas en el hogar y en la escuela: http://www.unicef.org/mexico/spanish/Estudio_violencia_genero_educacion_basica_Part1.pdf
Entonces, Josefina Vázquez Mota podrá o no tener un dragón tatuado en la espalda, lo cierto es que su historia es un argumento que necesita reiterarse y darse a conocer. Josefina no necesita que la muestren en la caminadora elíptica; su fuerza es el callo que las mujeres mexicanas desarrollan naturalmente a lo largo de la vida. Josefina no es una hipérbole literaria, como Lisbeth Salander en Los hombres que no amaban a las mujeres, Josefina es una mujer mexicana, como tantas otras, que sin necesidad de decirlo crean repúblicas amorosas en sus familias.
Pero (un pero enorme), aun si su condición de mujer juega a su favor, eso no basta para dirigir a un país. A Josefina le toca demostrar, igual que a los otros tres candidatos, que tiene las propuestas adecuadas para remediar los problemas de educación, pobreza y seguridad. ¿Las tiene? Por lo pronto, aquí pueden revisar las de los cuatro candidatos, si se atreven a leerlas.
Gabriel Quadri: http://gabrielquadri.blogspot.mx/
AMLO: http://www.lopezobrador.org.mx/noticias/comunicados.html?id=88650
Enrique Peña Nieto: http://enriquepenanieto.com/compromisos-nacionales
Josefina Vázquez Mota: http://blogjosefina.mx/
Publicada también en: http://www.vox.com.mx/2012/04/lectorenlascalles-josefina-con-tatuaje-de-dragon-jvm-elecciones2012-por-charmarlos/
Calderón de medio cuerpo
Por Carlos Calles

Los libros de crónicas políticas suelen brindar una mirada pocas veces vista hacia el interior de los círculos de poder de nuestro país. El libro Calderón de cuerpo entero, de Julio Scherer (México, 1926, escritor y periodista, antes director del periódico Excélsior y de la revista Proceso), intenta hacer eso mismo, pero fracasa sin siquiera acercarse al clímax.
La publicidad alrededor del libro fue intensa. Julio Scherer es un autor conocido, que vende, y que además tiene un pedigrí periodístico que se extiende por páginas. Carmen Aristegui presentó la edición en la Feria del libro del Palacio de Minería en febrero pasado, y aseguró que representaba el inicio de un juicio histórico a Calderón. Y me hubiera encantado que así fuera.
El libro de Scherer se queda corto de ser lo que algunos medios pretenden que sea. Parece más bien un (último) intento de la izquierda mexicana por descalificar al PAN antes de las elecciones. El contenido es más bien escueto, con pocos ejemplos, con anécdotas que por momentos se antojan irrelevantes con respecto a Javier Sicilia y su movimiento. En algunos sitios de Internet se presume que en el libro se expone un supuesto problema de alcoholismo del Presidente. En otras se dice que se exhibe a Calderón como un hombre sin escrúpulos. El libro tiene poco más de cien páginas, con poco texto y mucho espacio en blanco entre los capítulos. ¿Por qué no se aprovechó para decir más verdades sobre Felipe Calderón?
Los ejemplos son todos anteriores al 2006. El supuesto problema de alcoholismo del Presidente se menciona dos veces. En una, Calderón no llega a una junta de trabajo con Elba Esther Gordillo. Mouriño y Vázquez Mota lo protegen para no mostrarlo en ese estado frente a los líderes del SNTE. Sin embargo, después de contar la anécdota, el autor precisa que era sábado en la noche y que Calderón no estaba informado de la reunión con “la maestra”. En otras palabras, lo acusan de beber en su tiempo libre.
La segunda mención hace referencia a una junta en Jurica, Querétaro, donde Calderón inició una discusión con los del restaurante porque no accedieron a venderle otra botella, pues el lugar estaba por cerrar. Esto cuando Calderón era candidato a la presidencia. Otra vez, el problema sucede de noche, en un ambiente cerrado y seguro, donde no se estaban tomando decisiones sobre el país.
La narración de la crónica se basa en una serie de entrevistas entre Scherer García y Manuel Espino. Éste último fue presidente del PAN en 2006, y no le gusta que Calderón les diga pendejos a sus colaboradores. Esa es otra de las (pocas) actitudes cuestionables que se pueden ligar directamente al Presidente Calderón, al menos en el libro. Y Espino tiene razón, no es agradable ser llamado pendejo. Es una forma de bullying en el espacio laboral, que es inaceptable. Pero es creíble. Dentro del ambiente político mexicano no se puede ser una indefensa oveja y esperar llegar a la presidencia. Lo que no es creíble es la solemnidad y rectitud con que Scherer García recrea los parlamentos de Espino en todas las juntas y reuniones que se rememoran. Sus palabras son como sacadas de un libro de historia de primaria, de esos malísimos. Puras frases para el bronce.
Por otro lado, Scherer García concluye sugiriendo que este año no habrá elecciones. Que Calderón moverá una maquinaria invisible desde Los Pinos para asegurar que el PAN no pierda el poder. Alfonso Durazo, cuya palabra ha sido ampliamente cuestionada a través del tiempo, entrevistado por Scherer, afirma que existe una anécdota (se presenta así, como anécdota o leyenda o mito o mentira) que dice que Calderón juró sobre la tumba de su padre “que bajo ninguna circunstancia entregaría el poder al PRI”.
Como ya dije, la mayoría de las anécdotas son de 2005 o anteriores. Incluso se presenta una de 1991 como evidencia del carácter explosivo de Calderón. 1991 fue hace 21 años. Hace 21 años de un detalle poco trascendente que, además, involucra al padre del Presidente Calderón. ¿Quién no se va a sentir ofendido cuando hablan mal de su padre? Por cierto, hace 21 años Calderón tenía 29. La explosividad y falta de criterio son hasta cierto punto justificables a esa edad, inmadura para la política.
Asusta pensar que Calderón podría manipular e intervenir en las elecciones de 2012. Scherer señala que si antes ya se valió de recursos públicos para realizar engaños, ahora no dudará en hacerlo de nuevo. El libro debió enfocarse más en el aspecto del desvío de fondos que, de hecho, se comprueban con documentos. El libro es malo porque es una oportunidad desperdiciada, y en vez de desenmascarar secretos deja la duda de si en verdad hay algo que reprocharle al Presidente.
@charmarlos
Tren
Un lenguaje extranjero en la boca del forastero. En silencio aparenta una normalidad inquietante, pero al hablar cambia de aspecto, como si una metamorfosis instantánea ocurriera a través del sonido que pronuncia. Tiene aspecto de montañés. Cabello desaseado, botas altas y con raspaduras, un cinturón con hebilla dorada y barba tupida. Su nombre es Lohn, o eso díce el velador que guarda la entrada de la aldea. Es un invierno lluvioso. Se respira un olor a zacate, como si fuera verano, y eso confunde a los animales, que se aventuran más allá de sus límites geográficos acostumbrados. Pide un güisqui y se sienta en la barra, solo, los ojos de los parroquianos en la espalda. Esa noche desapareció. Unos lo volvieron a ver años después, dijeron que trabajaba de guardagujas en un pueblo norteño, más allá de las montañas.
Caiman and Turtles, Guatemala
Photograph by Anthony Davis
A caiman rescued by the ARCAS organization in Guatemala gets the eye from a ring of turtles. Founded in 1989, ARCAS strives to rehabilitate animals seized from poachers and illegal pet traders, eventually releasing most back into the wild. As one of hundreds of travelers fortunate enough to volunteer at ARCAS each year, I spent I spent long, hot, but enjoyable days cleaning and feeding parrots, scarlet macaws, spider monkeys, howler monkeys, and other species under pressure in Central America.
La serenidad regresó a la tierra
Francisca estaba desnuda. Recién se daba cuenta de ese detalle. Pero no le dio importancia. Detrás de la curiosidad por el cuerpo de la mujer, había una ansiedad atroz. Sus manos se aferraban con fuerza a la botella de vino. La había protegido con su cuerpo durante todo el terremoto, como si el líquido de la botella escondiera la esencia de la vida y fuera su trabajo protegerlo.
Can - Mary, Mary So Contrary (by KERAKAO) // I smoke a HAIKU cigarrette…
El maestro de la SEP
La imagen tradicional del maestro, y lo sé por experiencia, es la de una persona de entre 35 y 50 años de edad, algo excéntrico, obstinado, que le gusta hablar como merolico, sin realmente escuchar y que sabe mucho de cosas que a nadie le interesan. Gana poco dinero, así que tiene más de un trabajo. Por lo mismo, tiene ojeras profundas y su apariencia general es algo desaliñada. Viste con pantalones (o falda) color café, invariablemente, y camisas con estampados que ni en los ochentas eran bien vistas. Y no es solo la apariencia. Un maestro necesita sólo 24 de 80 aciertos para obtener una plaza como maestro de la Secretaría de Educación Pública (Coatecatl, 2011). Sólo el 30% de los aciertos. La vestimenta de esa imagen estereotípica es un símbolo de la calidad que se pide de los maestros.
Coatecatl, J (2011). “Con un 3 de calificación se consigue plaza de maestro”. La razón. Recuperado el 27 de junio de 2011 de: http://www.razon.com.mx/spip.php?article80914
Elephant
Los pasos de mi padre se oyen cerca, pero pareciera que no se decide a entrar. Quizá olvidó que tenía que despertarme. ¿Habrá dicho que me despertara yo solo? Creo que no. Recordaría una orden como esa. No voy a hacer ruido. No me voy a mover de la posición en la que estoy. El ruido que produciría el roce de mi cuerpo con las sábanas sería suficiente para recordarle que existo, y también que hoy tengo que ir a trabajar.
Sensorial
Un espacio desconocido. Amplio y silvestre. Con florecitas amarillas junto a las pequeñas casas de madera. Ventanas de lámina delgada. Pastos altos que nacen donde les apetece. Las montañas enmarcan el pueblo.
Martín se esconde detrás de un barril de roble. Nuria lo busca sin éxito. Camina descalza. Incluso ahora en la tarde tranquila de invierno. Tiene dura la planta del pie. Las uñas grises. Levanta las rodillas de forma exagerada. Un tirante resbala por el hombro pecoso.
Se detiene frente a un nogal. Recoge un par de nueces. Les hace presión con el puño hasta que las escucha tronar.
